Con el objetivo de profundizar en el conocimiento del pensamiento socialista y de izquierdas durante la Guerra Civil y la revolución española (1931-1939), la Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels publicará en los próximos meses materiales y textos históricos, procediendo posteriormente a su divulgación mediante distintos seminarios y conferencias por todo el Estado.
Los 25 años pasados desde el 25 de Abril son una fecha demasiado importante para que la burguesía, sus políticos y sus periódicos la puedan pasar por alto. Sería demasiado obvio. Por eso hablan de ella, pero con el objetivo de ocultar lo que realmente pasó, para que la nueva generación de trabajadores no posea memoria de lo que sucedió en el 74/75, más allá de la fabricada por los ideólogos de la clase dominante.
La expulsión reciente de unas alumnas de educación secundaria —en Aubervilliers y Than— y la perspectiva de una prohibición total de los signos religiosos en la escuela, han hecho de la cuestión del "velo islámico" uno de los temas más tratados regularmente por la prensa, la radio y las cadenas de televisión en Francia. Artículos, reportajes, entrevistas y libros han ido evocando sucesivamente todos los aspectos de la "amenaza fundamentalista" y sugiriendo los medios para combatirla. Prácticamente todos los parlamentarios y dirigentes políticos, incluido el presidente de la República, han opinado y lo harán todavía, respecto a este tema. Tan pronto como se decidieron las expulsiones, numerosos dirigentes del Partido Socialista (PSF) y del Partido Comunista (PCF) se apresuraron a aprobarlas bajo el acento de un "republicanismo" ferviente.
El socialismo no es, precisamente, un problema de cuchillo y tenedor, sino un movimiento de cultura, una grande y poderosa concepción del mundo.
Rosa Luxemburgo
La instauración de una ideología única asentada en la nueva forma de producción globalizada y totalitaria con su epicentro en los Estados Unidos de Norteamérica, ha dado al traste con la desarticulación del pensamiento científico de largo alcance generado fundamentalmente por Marx y Engels. Ha reducido su campo de acción a temas aislados en personalidades o academias. Su máxima expresión quedó bautizada como el fin de la historia por Francis Fukuyama, cuando esta monopolización del pensamiento político suponía haber desterrado el materialismo dialéctico e histórico.
Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales.
Carlos Marx, Tesis sobre Feuerbach
Desde sus comienzos la humanidad se ha hecho toda clase de preguntas acerca del origen y la naturaleza de la mente. Sin poder disponer, hasta tiempos recientes, de una cierta base científica en la que poder sustentar sus opiniones, prejuicios de todo tipo dificultaron durante siglos una comprensión cabal de la conciencia.
Durante estos primeros años del siglo XXI estamos asistiendo a continuas celebraciones oficiales de los 25 años de la Transición política. En todas ellas se destaca a una serie de personajes como los que hicieron posible el paso de la dictadura franquista a la "democracia". Pero nadie recuerda a la verdadera protagonista: la clase obrera del Estado español.
Una de las tareas de la Fundación Federico Engels es recuperar la memoria histórica del proletariado del Estado español. Con ese afán iniciamos en 2003 la Colección Memoria Obrera, con el libro de Pepe Martín Rebelión Obrera en Tejas y Ladrillos, Campanillas (Málaga) 1976-77, la historia de una lucha emblemática en un sector como el de las empresas ladrilleras de la Costa del Sol.
Cómo se forjó el partido más revolucionario de la historia
La conocida frase de que la historia la escriben los vencedores, es capaz de expresar en pocas palabras que un mismo hecho histórico no sólo puede ser interpretado de formas totalmente opuestas, sino que quienes tienen el poder siempre intentan extraer conclusiones de los acontecimientos para el mantenimiento de sus intereses y privilegios. Por ello, la historia del partido que llevó por primera vez a la clase obrera al poder, iniciando la construcción de una nueva sociedad con formas de propiedad y planificación de la economía nunca antes conocidas, no sólo ha llenado miles de páginas en libros y revistas, sino que es objeto de opuestas interpretaciones.
El 28 de mayo de 1871, la Comuna de París sucumbía definitivamente derrotada por las fuerzas armadas fieles al gobierno burgués refugiado en Versalles. El primer Estado obrero de la historia hizo tambalear durante más de dos meses la dominación de la burguesía francesa y provocó el pánico entre los explotadores de toda Europa ante la posibilidad de que la Comuna se consolidara, se extendiera a toda Francia y contagiara a todos los oprimidos europeos con su ejemplo.
Lo salvaje, indiscriminada y brutal de la venganza de los burgueses contra la clase obrera parisina, constructora de la Comuna, fue proporcional al miedo que tuvieron a perder sus privilegios; y tuvieron mucho miedo.