Con el objetivo de profundizar en el conocimiento del pensamiento socialista y de izquierdas durante la Guerra Civil y la revolución española (1931-1939), la Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels publicará en los próximos meses materiales y textos históricos, procediendo posteriormente a su divulgación mediante distintos seminarios y conferencias por todo el Estado.
El pasado 4 de marzo, la clase dominante recibía con perplejidad los resultados electorales. Cuando todas las encuestas anunciaban un triunfo avasallador del PP, la victoria de la derecha -insuficiente y precaria- confirmó de nuevo la debilidad de la burguesía española. La clase trabajadora se movilizó en las urnas para cerrar el paso a la derecha, mostrando una beligerancia que debe preocupar a los círculos de poder del capital. La burguesía necesitaba un gobierno fuerte para llevar a cabo sus planes de ataque contra los trabajadores, pero ha fracasado en este sentido. ¿Cuáles son las perspectivas para los próximos años? ¿Cuál será la política del PP en el marco de una recuperación económica que da síntomas de estancamiento? ¿Qué actitud adoptará la clase obrera?
Se cumplen ahora veinte años del inicio de la llamada "transición a la democracia" en el Estado español. "La Transición", como ha quedado en llamarse a todo el período que abarca desde la muerte del dictador Franco hasta la histórica victoria del PSOE en las elecciones de octubre de 1982, ha sido objeto en los últimos meses de todo tipo de celebraciones, publicaciones y programas de radio y televisión.
Ofrecer un análisis marxista (es decir, un análisis desde et punto de vista de los intereses generales de la clase obrera) de un proceso histórico de tal magnitud, al cabo de tantos años, es fundamental en estos momentos pues, durante este periodo, toda una nueva generación de millones de jóvenes se ha incorporado a la vida activa de la sociedad sin haber tenido una experiencia directa de aquellos acontecimientos.
Hace veinte años en Vitoria la policía asesinó a cinco trabajadores e hirió de bala a decenas de hombres y mujeres y lo hizo disparando a quemarropa para disolver una asamblea de miles de personas en la Iglesia de San Francisco. Ninguno de los responsables de la matanza pagó por ello y hoy gozan de una respetabilidad dada por quienes prefirieron enterrar en el olvido lo que había ocurrido. La primera lección de aquellos sucesos es que la lucha es el único camino para defender nuestros intereses.
Hoy día esta muy clara la influencia que tuvieron aquellas luchas en la conquista de las libertades democráticas en el Estado español. Sin embargo, aquella lucha no fue asimilada por los dirigentes de las organizaciones obreras simplemente porque sobrepasaba los objetivos de la Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia Democrática y porque conllevaba asumir la enorme capacidad de transformación de la clase trabajadora en un momento en el que el discurso de los dirigentes del PSOE y sobre todo del PCE era que no había fuerza para conseguir una ruptura democrática con el régimen franquista.
Continuamos la publicación de la historia del bolchevismo, escrita por Alan Woods, teórico marxista y editor de la revista de la izquierda del Partido Laborista, Socialist Appeal. En el capítulo anterior analizamos el desarrollo de los primeros núcleos marxistas en Rusia y en el exterior, especialmente a partir de la lucha teórica contra la influencia del anarquismo y el populismo. Este tercer capítulo se centra fundamentalmente en la actividad huelguística del joven proletariado ruso y sus relaciones con los primeros núcleos marxistas, y especialmente en el debate teórico surgido en las filas socialdemócratas contra las tendencias del economicismo, y la relación de estos con la corriente revisionista -encabezada por Bernstein- en la II Internacional.
Los acontecimientos de Irlanda han centrado la atención de numerosos activistas del movimiento obrero. El alto el fuego decretado por el IRA, después de 25 años de terrorismo individual, fue presentado como una salida posible al problema nacional de Irlanda del Norte, después de décadas de opresión imperialista británica y un enfrentamiento civil que ha causado miles de muertos.
A pesar de todos los esfuerzos realizados por la clase dominante británica y el imperialismo americano, el proceso de pacificación se encuentra en un impasse. Los últimos atentados del IRA y las maniobras dilatorias de Major, orientadas a excluir al Sinn Fein del proceso de negociación, han creado las condiciones para una nueva espiral de violencia. ¿Cuál es la postura de los marxistas respecto a estos acontecimientos? ¿Qué pensamos sobre el terrorismo individual practicado por el IRA? ¿Cuál es la alternativa más viable para luchar contra el imperialismo británico? ¿Qué resolvería una Irlanda unificada bajo el capitalismo?
El 17 de abril de 1916 el ejército Ciudadano Irlandés, junto a los Voluntarios Irlandeses, se levantaron en armas contra el poderoso Imperio Británico para dar un mazazo a favor de la libertad de Irlanda y crear una Republica Irlandesa. Su lucha por la libertad tuvo un eco en todo el mundo y precedió a la primera Revolución Rusa en casi un año.
El caldo de cultivo para la rebelión eran los siglos de opresión nacional sufridos por el pueblo irlandés en beneficio de los terratenientes y capitalistas británicos. Estos habían contado con el apoyo de los terratenientes y capitalistas irlandeses, y con el de la jerarquía católica, que estaban vinculados por lazos de interés a los imperialistas, y se unieron a ellos por miedo a los obreros y campesinos irlandeses.
El capitalismo ha concentrado la riqueza en un puñado de grandes potencias, y dentro de éstas en una pequeña minoría.
Para comprender lo que está pasando con la economía mundial merece la pena que observemos el fenómeno globalmente, en su conjunto y analicemos cómo ha evolucionado.
Marx y Engels anticiparon genialmente en el Manifiesto Comunista, escrito en 1848, el proceso imparable de concentración del capital: "Merced al rápido perfeccionamiento de los instrumentos de producción y al constante progreso de los medios de comunicación, la burguesía arrastra a la corriente de la civilización a todas las naciones, hasta a las más bárbaras, los bajos precios de sus mercancías constituyen la artillería pesada que derrumba todas las murallas de China... La burguesía suprime cada vez más el fraccionamiento de los medios de producción, de la propiedad y de la población. Ha aglomerado la población, centralizado los medios de producción y concentrado la propiedad en manos de unos pocos". Y como Marx y Engels previeron, el capitalismo que implicaba progreso, se ha transformado en el devenir del tiempo en su contrario. Si de la barbarie surgió la civilización, actualmente vivimos una época de crisis orgánica del capitalismo a nivel mundial.