Con el objetivo de profundizar en el conocimiento del pensamiento socialista y de izquierdas durante la Guerra Civil y la revolución española (1931-1939), la Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels publicará en los próximos meses materiales y textos históricos, procediendo posteriormente a su divulgación mediante distintos seminarios y conferencias por todo el Estado.
El 5 de agosto de 1895 falleció en Londres Federico Engels. Después de su amigo Carlos Marx (fallecido en 1883), Engels fue el más notable sabio y maestro del proletariado contemporáneo de todo el mundo civilizado. Desde que el destino relacionó a Carlos Marx con Federico Engels, la obra a la que ambos amigos consagraron su vida se convirtió en una obra común. Y así, para comprender lo que Federico Engels ha hecho por el proletariado, es necesario comprender claramente la importancia de la doctrina y actividad de Marx en pro del desarrollo del movimiento obrero contemporáneo. Marx y Engels fueron los primeros en demostrar que la clase obrera con sus reivindicaciones surge necesariamente del sistema económico actual, que, con la burguesía, crea inevitablemente y organiza al proletariado. Demostraron que la humanidad se verá liberada de las calamidades que la azotan no por los esfuerzos bien intencionados de algunas que otras nobles personalidades, sino por medio de la lucha de clase del proletariado organizado. Marx y Engels fueron los primeros en dejar sentado en sus obras científicas que el socialismo no es una invención de soñadores, sino la meta final y el resultado inevitable del desarrollo de las fuerzas productivas dentro de la sociedad contemporánea. Toda la historia escrita hasta ahora es la historia de la lucha de clases, la sucesión en el dominio y en las victorias de unas clases sociales sobre otras. Y esto ha de continuar hasta que no desaparezcan las bases de la lucha de clases y del dominio de clase: la propiedad privada y la producción social caótica. Los intereses del proletariado exigen que estas bases sean destruidas, por lo que la lucha de clase consciente de los obreros organizados debe ser dirigida contra ellas. Y toda lucha de clases es una lucha política.
El materialismo dialéctico hoy Alan Woods Redactor de la revista marxista británica Socalist Appeal
Estamos viviendo en una época de profundo cambio histórico. Después de un período de 40 años de crecimiento económico sin precedentes, el sistema capitalista está llegando a sus límites. En lugar de crecimiento nos enfrentamos al estancamiento económico, la recesión y una crisis de las fuerzas productivas. Incluso dejando de lado los países de África, Asia y América Latina, hay entre treinta y cuarenta millones de parados en los países capitalistas avanzados.
En la víspera del siglo XXI la humanidad se encuentra en una encrucijada. La crisis del capitalismo se manifiesta en todos los niveles de la vida. Se refleja en la especulación y la corrupción, el consumo de drogas, la violencia, el egoísmo y la indiferencia hacia los sufrimientos de los demás, el colapso de la familia burguesa, la crisis de la moralidad, la cultura y la filosofía burguesas. ¿Cómo podría ser de otra manera? Uno de los síntomas de un sistema social en crisis es que la clase dominante se da cuenta cada vez más de que es un freno al desarrollo de la sociedad.
Razón y Revolución El marxismo y la ciencia moderna Alan Woods y Ted Grant
En agosto de 1995 se celebra el centenario de la muerte de Federico Engels, el hombre que, junto a Karl Marx, desarrolló una forma totalmente nueva de analizar la naturaleza, la sociedad y el desarrollo humano. Después de eso nada volvería a ser igual. Se acepten o no las ideas del marxismo, es imposible negar el impacto colosal que han ejercido en el mundo, desde la aparición del Manifiesto Comunista, hasta hoy.
El marxismo ha sido un factor decisivo, no sólo en la arena política, sino en el desarrollo del pensamiento humano en el siglo XX. Aquellos que lo han combatido, sin embargo se han visto obligados a tomarlo como punto de partida. Independientemente del estado actual de las cosas, es un hecho indiscutible que la Revolución de Octubre cambió todo el curso de la historia. Un estudio cuidadoso de las teorías del marxismo, por lo tanto, es una precondición necesaria para cualquiera que quiera entender los fenómenos más fundamentales de nuestros días.
En los últimos años, desde la caída del Muro de Berlín, ha habido una contraofensiva ideológica sin precedentes contra el marxismo y contra la idea del socialismo en general. Pero, si lo examinamos más atentamente, lo que cada vez es más obvio es que la crisis de la denominada economía de libre mercado —que actualmente condena a 35 millones de seres humanos a una vida de inactividad forzosa sólo en los países industrializados, desperdiciando el potencial creativo de toda una generación— toda la sociedad occidental se encuentra en un callejón sin salida, no sólo económicamente, socialmente y políticamente, sino también moral y culturalmente.
En el número 1 de la revista Izquierda Marxista, publicada en junio de 1992 por la Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels, publicábamos el primer capítulo del análisis elaborado por Alan Woods sobre la Historia del Partido Bolchevique.
En esta nueva revista, continuadora de las ideas de la anterior, con otro nombre —tal como explicamos en la presentación—, publicamos el capítulo II de la historia del partido que dirigió a la clase obrera rusa a la gran revolución de Octubre de 1917, el más importante acontecimiento en la historia de la humanidad.
Actualmente, cuando los derroteros de la historia en Rusia caminan en sentido contrario, es importante profundizar en la historia del bolchevismo para comprender cómo las ideas y métodos del marxismo, que siempre dirigieron los actos del partido de Lenin y Trotsky, nada tienen que ver con los métodos de los epígonos del leninismo, encabezados por Stalin, auténticos sepultureros y principales responsables del desastre que está teniendo lugar en los territorios donde un día prendió la esperanza y la realidad de la sociedad socialista.
En el capítulo I, titulado El nacimiento del marxismo ruso, Alan Woods explicaba los orígenes y la formación del Grupo por la Emancipación del Trabajo de Plejanov en 1883. En este segundo capítulo se explica cómo desde un pequeño núcleo, los marxistas rusos —incluido el joven Lenin— avanzaron hacia la conquista de los primeros puntos de apoyo firmes en el movimiento obrero ruso, cuando éste, a través de alzas y bajas inevitables, comenzó a crecer y fortalecerse imparablemente durante las décadas de los 80 y de los 90 del siglo pasado.
En próximos números continuaremos la publicación de nuevos capítulos.
El resurgimiento del fundamentalismo Causas y perspectivas
Lal Khah Octubre 1994
es miembro del Comité de Redacción del periódico marxista paquistaní The Struggle (La Lucha) y destacado dirigente del ala de izquierdas del PPP en Pakistán. Está en una posición privilegiada para entender en profundidad los nuevos desarrollos del resurgimiento actual de las ideas delfundamentalismo islámico
El colapso de la Unión Soviética ha provocado uno de los períodos más agitados y turbulentos de la historia de la humanidad. Lo que estamos presenciando no es "el fin de la historia", sino una crisis sin final del capitalismo. No hay una sola región del planeta que no esté sumida en una crisis social, económica o política. El capitalismo ha demostrado su incapacidad a escala mundial para resolver esta crisis y para seguir desarrollando la sociedad.
En los horizontes políticos de la mayoría de los países han surgido fenómenos nuevos como reacción a esta crisis, y algunos no tan nuevos. En la mayoría de los países islámicos del llamado Tercer Mundo se está dando un resurgimiento del fundamentalismo islámico. Desde la posibilidad de que los fundamentalistas del FIS (Frente Islámico de Salvación) tomen el poder en Argelia, pasando por el llamamiento de los fundamentalistas al asesinato de Taslima Nasreen en Bangladesh, apenas hay un país islámico en el que este resurgimiento no se haya convertido en una tendencia política importante. Sus efectos se están notando en China y se ha convertido en un peligro incluso en los Estados Unidos, donde los musulmanes son una pequeña minoría.
1985-1995 Diez años después del inicio de la Perestroika ¿A dónde va Rusia?
Luis Osorio
El 11 de marzo de 1985, con la elección de Mijail Gorbachov, secretario general del PCUS, comenzó la perestroika en la antigua URSS.
La perestroika o reestructuración y la glasnot o transparencia fueron un intento de reforma del sistema estalinista desde arriba, para intentar superar sus contradicciones crecientes y la profunda crisis en la que se encontraba .
Gorbachov y la burocracia estalinista conocían perfectamente todos los datos de la horrible situación económica, que habían sido falsificados, y que solo posteriormente fueron publicados en su totalidad.
Entre 1945 y 1975, aproximadamente, el nivel de vida de la clase obrera en la URSS se había doblado, la economía y el desarrollo de las fuerzas productivas habían crecido a ritmos impensables para cualquier país occidental. La URSS había tenido que hacer frente ademas a la construcción de un poderoso arsenal armamentístico, durante la llamada guerra fría, para enfrentarse al imperialismo occidental, ya que la burocracia no confiaba en el poder, la fuerza y la organización de la clase obrera mundial, como instrumento de lucha y disuasión contra el imperialismo. La URSS había cicatrizado las tremendas heridas dejadas en sus ciudades y su aparato productivo por la II Guerra mundial, de la que había salido fortalecida, había desarrollado la industria pesada, la ciencia y la tecnología, estaba por delante de Estados Unidos en la carrera espacial, había conseguido grandes logros en la sanidad, la educación, la cultura, el arte , la música y el desarrollo científico. En definitiva, había demostrado en el lenguaje de las cifras y los hechos la superioridad de la economía planificada sobre la economía capitalista y lo había hecho, a pesar del tremendo tapón que significaba la burocracia. Como dijo Trotsky "el taller que retrasa a los demás se llama burocracia".
La recesión del 90-94 ha terminado, nos encontramos ahora en un nuevo ciclo de auge económico y recesión. La recesión no fue simultánea en todos los países capitalistas avanzados, como había sucedido en 1974-75. Los Estados Unidos y Gran Bretaña habían iniciado la recesión en el verano de 1990 y comenzaron a salir en el ultimo trimestre de 1992 en Estados Unidos y en el verano de 1993 en el Reino Unido y en los Países Escandinavos, ayudados estos por la devaluación de sus monedas. El resto de Europa empezó la recesión en la mitad de 1992 y comenzó a salir en la mitad del pasado año, 1994. Japón esta siendo la última economía en salir de la misma, se prevé que su PIB experimentará un crecimiento del 1% en el año fiscal que finalizara este mes de marzo de 1995.
Si esta recesión no fue mas profunda, se debió sobre todo a que durante su desarrollo —realmente largo en el tiempo— coexistió con un crecimiento muy importante en los llamados "nuevos países industrializados de Asia", que todavía hoy continúan creciendo a tasas del 5-6-% anual, al importante crecimiento de países de Asia del Este como Indonesia, y al espectacular crecimiento de China, que atrajo fuertes inversiones y productos occidentales.
Comentario del artículo del profesor de la Universidad de Harvard, Samuel P. Huntington, director del Instituto Olin de Estudios Estratégicos publicado en el verano de 1993, en la revista Foreing Affairs
Este artículo tuvo una amplia repercusión y sigue siendo motivo de discusión en Estados Unidos y en distintos países de América Latina.
Si hacemos una reseña del mismo es porque nos parece muy revelador de los derroteros por los cuales está discurriendo la campaña ideológica de la burguesía y el imperialismo mundial, después de la caída del Muro de Berlín y la transición al capitalismo de los antiguos estados obreros deformados en la URSS y Europa del Este.
En el número 1 de la revista Izquierda Marxista, precedente de la actual, denunciábamos como fruto de este "empacho ideológico" que sufre la burguesía el libro de Francis Fukuyama, empleado del Departamento de Estado USA, titulado El fin de la historia.
A 90 años de la revolución de 1905 Ensayo general de Octubre
Juan Ignacio Ramos
Este año se conmemora el 90 aniversario de la revolución rusa de 1905, el colosal ensayo del proletariado ruso que, 12 años más tarde, alumbraría el Octubre soviético.
Contra lo que sugiere una corriente histórica muy de moda —y no menos vieja en su contenido— acerca de la revolución rusa, identificándola con un golpe de estado, preparado y ejecutado por los bolcheviques, el libro de León Trotsky, escrito en 1908, es una contribución excepcional a uno de los acontecimientos más importantes de la historia contemporánea.
La gran revolución de 1905, dibujó de una forma precisa las líneas maestras del futuro.
Rusia, a principios del siglo XX se caracterizaba por un desarrollo económico, social y político que combinaba formas muy avanzadas con otras heredadas de un pasado feudal del que todavía no había terminado de desprenderse. Nunca en el desarrollo de las naciones y de los estados capitalistas existe similitud ni uniformidad. Diferentes grados de cultura, hasta polos opuestos, se aproximan y se combinan con mucha frecuencia en la vida de un país. Así surge un tipo combinado de desarrollo. Los rasgos más atrasados se acoplan a la última palabra de la técnica y el pensamiento mundial. La historia no se desarrolla de una forma lineal. El capitalismo creó el mercado mundial, integrando de forma violenta a todo el planeta en este nuevo marco de relaciones económicas y sociales. Rusia es un ejemplo excelente de este tipo de transformaciones históricas.