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Historia del bolchevismo (capítulo III)

Economicismo, revisionismo y "marxismo legal"

Continuamos la publicación de la historia del bolchevismo, escrita por Alan Woods, teórico marxista y editor de la revista de la izquierda del Partido Laborista, Socialist Appeal.
En el capítulo anterior analizamos el desarrollo de los primeros núcleos marxistas en Rusia y en el exterior, especialmente a partir de la lucha teórica contra la influencia del anarquismo y el populismo.
Este tercer capítulo se centra fundamentalmente en la actividad huelguística del joven proletariado ruso y sus relaciones con los primeros núcleos marxistas, y especialmente en el debate teórico surgido en las filas socialdemócratas contra las tendencias del economicismo, y la relación de estos con la corriente revisionista -encabezada por Bernstein- en la II Internacional.

Las condiciones para la transición al trabajo agitativo de masas habían sido preparadas por el propio desarrollo del capitalismo ruso.

A lo largo de toda la década de 1890, el gráfico del movimiento huelguístico continuó mejorando. Y San Petersburgo se colocó en el centro del movimiento. Aquí estaban los batallones pesados del proletariado ruso: los obreros del metal; de los cuales, el 80% estaba concentrado en grandes fábricas como la de Putilov. Un porcentaje relativamente alto de los obreros de San Petersburgo estaba alfabetizado -74% en comparación a un 60% en el resto de Rusia-.

San Petersburgo era el lugar donde la clase obrera estaba creciendo más aprisa. Entre 1881 y 1900, la clase obrera de la capital creció en un 82%, mientras que la de Moscú creció en un 51% en el mismo período.

Era una población nueva y joven. En 1900, más de dos tercios de San Petersburgo había nacido fuera de la ciudad y en cuanto a los obreros la cifra era de más de un 80%. Vinieron de todo el Imperio ¾ campesinos sin dinero, hambrientos, buscando trabajo desesperadamente¾ . Aquellos que fueron afortunados entraron en las grandes fábricas del textil y del metal. Los desafortunados se convirtieron en mendigos, vendedores callejeros o prostitutas.

Durante el auge industrial de la década de 1890, la población trabajadora de San Petersburgo aumentó en dos tercios. El sector decisivo era la industria del metal, mientras que en Moscú, predominaba el textil. Más de la mitad de los trabajadores de San Petersburgo estaban empleados en fábricas grandes de 500 o más, mientras que casi dos quintos trabajaban en fábricas gigantescas de más de mil obreros.

La jornada laboral era larga de 12 a 14 horas, y la seguridad y las condiciones de trabajo espantosas. Los trabajadores a menudo tenían que vivir en barracones atestados, donde la mala vivienda se volvía peor por la contaminación del aire y el agua y por el deficiente alcantarillado, lo que dio a San Petersburgo la reputación de la capital europea más insalubre. Las condiciones de los obreros del textil eran particularmente bárbaras. Trabajaban muchísimas horas en tareas monótonas con un ruido ensordecedor, en condiciones insanas, de humedad y de mucho calor. El resultado de esto, en palabras de un inspector gubernamental, '(...) puede ser visualmente confirmado por la apariencia externa (de los trabajadores) -enflaquecidos, macilentos, rendidos, con pechos hundidos: dan la impresión de gente enfermiza, recién salida del hospital-. (G. D. Surh, 1905 en San Petersburgo, p. 54).

Alrededor de la mitad de los trabajadores del textil eran mujeres. Este sector particularmente explotado de la clase, en su mayoría campesinas recién llegadas y sin cualificaciones, demostró ser extremadamente volátil. El potencial revolucionario de los obreros del textil ya había sido demostrado en las huelgas de 1878-79, cuando se hizo el primer intento confuso de vincular las huelgas y el movimiento revolucionario (ver cuadro).

 

Cuadro 1

1880-84          1885-89           1890-94

Nº de Huelgas                                     101                221                  181

Nº de participantes (en miles)               99                  223                  170

Fuentes: Historia KPSS, Volumen I, pág.96

 

 

Estas huelgas asustaron a las autoridades, lo cual las llevó a hacer concesiones. El Primer Decreto de Fábrica del l de junio de 1882 prohibía dar empleo en las fábricas a menores de doce años y limitaba la jornada laboral para niños entre doce y quince años a entre ocho y quince horas. Otro decreto de 1885 prohibía el trabajo de noche en ciertas industrias, etc.

Pero los trabajadores estaban destinados a no disfrutar de los frutos de su victoria. Las huelgas eran el reflejo de un auge económico que estaba relacionado con la guerra ruso-turca, pero, en la recesión que le siguió, los capitalistas tomaron su revancha. A lo largo de la década de 1880, una severa depresión causó despidos y desempleo masivos, especialmente en la industria del metal. Miles de obreros y sus familias fueron reducidos a la indigencia. Aquellos que permanecieron en las fábricas tuvieron que mantener las cabezas gachas y rechinar los dientes, mientras que los empresarios les bajaban los salarios despiadadamente y les robaban con un sistema brutal de multas.

Al comienzo de la década de 1890, la economía empezó a remontar de nuevo. El cambio fue particularmente perceptible a partir de 1893. Las grandes obras de los ferrocarriles estimularon aún más el crecimiento de la industria del metal en San Petersburgo y en el sur de Rusia. Los campos petrolíferos y carboníferos estaban prosperando. E inmediatamente la brisa fresca de la lucha de clases empezó a soplar.

Los primeros círculos

Las feroces batallas ideológicas de la década anterior no habían tenido lugar en vano. Ahora, un número creciente de jóvenes en Rusia miraba hacia el marxismo como un medio para cambiar la sociedad. Para estos jóvenes la contraseña ya no era "Id al pueblo", sino id a los trabajadores".

Bajo las condiciones dominantes, el trabajo tenía que realizarse en la más estricta clandestinidad. El método normal de circulo de propaganda clandestino era el de establecer una especie de escuela en los distritos con fábricas donde, bajo la excusa de clases educativas para adultos, se explicaban las ideas básicas del socialismo a pequeños grupos de obreros. Uno de estos grupos era la 'Escuela adulta de Smolensk de los domingos por la tarde", en el baluarte obrero de Schlisselburgo, donde Nadezhda Krupskaia daba clases.

Los jóvenes profesores eran populares entre los trabajadores, con los que establecieron una relación cercana. 'Los obreros que formaban parte de la organización ,escribía Krupskaia, 'iban a la escuela con objeto de contactar con gente y de atraerse a los elementos mas dispuestos a ser incorporados a aquélla". (Krupskaia, Recuerdo de Lenin, p. 21).

La orientación del grupo -que en el otoño de 1893 estaba recuperándose del arresto de su líder, Mikhail Ivanovich Brusnyev- puede ser vista en las palabras del propio Brusnyev: "Nuestro papel principal y fundamental (era el de) convertir a los participantes (...) en los círculos obreros en socialdemócratas completamente desarrollados y conscientes, que pudieran reemplazar en muchos sentidos a los propagandistas intelectuales". (Historiya KPSS, Vol. 1, p. 159).

Ya hacia 1891, el grupo fue capaz de movilizar a cien personas al funeral del viejo revolucionario N. V Shelgunov. Tenía contactos en las grandes fábricas y en todos los distritos obreros principales. Jóvenes estudiantes habían comenzado el trabajo, pero la composición de clase del grupo experimentó un cambio gradual. Los estudiantes se propusieron la concienzuda tarea de crear cuadros obreros o "Bebels rusos", como ellos decían.

Después de la oleada de arrestos en 1892 que se llevó a Brusnyev y muchos otros, el grupo había sido reorganizado por S. I. Radchenko. Incluía a un grupo de estudiantes del Instituto Técnico, algunos de los cuales, como Krupskaia y Krzhizhanovsky, estaban destinados a jugar un papel significativo en el desarrollo del partido.

El método básico del grupo era el de organizar círculos educativos de obreros de las principales fábricas. Por medio de contactos obreros individuales, se atraía a otros al círculo en la forma descrita por Krupskaia. Se desarrollaba teóricamente a los contactos originales y estos a su vez se volvían responsables de otros círculos. De esta manera, se estableció una red cada vez más amplia de círculos educativos obreros. Lenin, que había llegado a San Petersburgo en el otoño de 1893, participó en estos círculos como conferenciante bajo el seudónimo de Nikolai Petrovich.

El trabajo de Lenin en el círculo es descrito así por Krupskaia: "Víadimir Iliych se interesaba por toda nimiedad que describiera las condiciones de existencia de los obreros, se esforzaba en comprender valiéndose de rasgos aislados, la vida del trabajador en su conjunto, en encontrar el punto más apropiado susceptible de ser utilizado para enfocar mejor la propaganda revolucionaria entre los obreros. La mayoría de los intelectuales de aquella época conocía mal a los trabajadores. El intelectual se presentaba en el circulo y daba una conferencia. Durante mucho tiempo, en dichos círculos, se estudió la traducción rusa, en manuscrito, de El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado, de Engels. Vladimir Ilych leía El Capital, de Marx, con los obreros y se lo aclaraba; la segunda parte de la labor la consagraba a hacer preguntas a los obreros con respecto a su trabajo, a las condiciones del mismo, les mostraba la conexión existente entre su modo de vivir y toda la estructura de la sociedad y les indicaba cómo se podía transformar el orden de cosas vigente. La conexión entre la teoría y la práctica constituía la particularidad característica de la labor de Vladimir Ilych en los círculos. Paulatinamente dicho procedimiento fue adoptado por los demás miembros de nuestro grupo". (Krupskaya, op. cit., p. 22).

El trabajo de los círculos de propaganda al principio era lento, pero logró resultados importantes. Toda una capa de obreros avanzados fue educada en los círculos y, aunque muchos de ellos no permanecieron en la organización, continuaron considerándose marxistas y jugaron un papel decisivo en sus fábricas y talleres. Un ejemplo destacado de este fenómeno fue el litógrafo Alexei Karelin, un hombre autodidacta que empezó su vida política en el círculo de Brusnyev. Fue arrestado y desterrado, posteriormente se dio de baja, sólo para reaparecer en 1904 como el líder de una fracción de izquierdas de la "Asamblea de Obreros Rusos" de Gapón, jugando un papel importante en los acontecimientos que condujeron al 9 de enero de 1905.

Los círculos hicieron un trabajo valioso reuniendo a los cuadros de la clase obrera de uno en uno. Pero también crearon ciertos hábitos conservadores que más tarde demostraron ser un obstáculo al desarrollo del movimiento. El joven Mártov confesó su mortificación cuando un viejo obrero marxista, un miembro del grupo de Brusnyev, en lugar de invitarle a entrar en la organización, le obsequió con un montón de libros sobre historia antigua y el origen de las especies.

"Educado en el período anterior de estancamiento social total", escribe Mártov, "aparentemente, S... no podía Imaginarse ninguna otra manera de educar a un revolucionario que haciéndole desarrollar un punto de vista internacional teórico completo durante todo un número de años y cuya culminación sería la admisión al trabajo práctico. Para nosotros, que ya habíamos leído los discursos de los obreros del SPD del lº de Mayo de 1891 y habíamos sido sacudidos por la bancarrota del régimen ante la hambruna, era inconcebible psicológicamente que se nos condenara a tan largo período de espera". (Mártov, Zapiski Sotsial Demokrata, p. 92, citado en A. R. Wildman, The Making of a Worker '5 Revolution, Russian Social Democracy, 1891-1903, Chicago-London 1967, p. 37).

 

La "Liga para la Lucha" de San Petersburgo

Hacia 1895 el grupo de Lenin había construido una organización bastante sólida. Había un comité de 10-16, que organizaba el trabajo de círculos educativos de entre 20 y 30 obreros, con unos 100-150 contactos. (Jstoriya KPSS, Vol.l, p. 222). El grupo estaba conectado a los círculos obreros mediante responsables de área. A finales del año estaba activo en prácticamente todos los distritos obreros. En noviembre se dio un paso decisivo cuando un grupo socialdemócrata recién establecido, que incluía a Mártov, se fusionó con los "veteranos" para formar la Liga para la Lucha por la Emancipación del Trabajo de San Petersburgo -un nombre que fue adoptado en solidaridad con el Grupo por la Emancipación del Trabajo de Plejánov. Se estableció una división del trabajo en las actividades del grupo. S. L. y L. N. Radchenko estaban encargados de las finanzas y del contacto con grupos de intelectuales de mentalidad revolucionaria. Ponamaryov ayudó en el aspecto técnico, imprimiendo panfletos y demás. A. A. Vanyeyev mantuvo el contacto con las imprentas clandestinas dirigidas por un grupo narodnik de Petersburgo, etc. Gradualmente, una dirección cristalizó alrededor de Lenin. Mártov, Krzhizhanovsky, Starkov y Vanyeyev.

La idea de la agitación cautivó inmediatamente la imaginación de la juventud dentro de Rusia. Muchos jóvenes ya se estaban impacientando con las limitaciones del trabajo en los círculos de propaganda. El camino fue abierto por los socialdemócratas de las áreas occidentales de Lituania y Polonia, donde la huelga de Lodz y la manifestación del lº de Mayo de 1892 mostraron la naturaleza explosiva de la situación.

El desarrollo de la industria tuvo lugar muy pronto en los bordes occidentales del Imperio ruso: en el reino de Polonia y Lituania. Estas áreas, más industrializadas que en el este, más alfabetizadas y con una fuerte influencia alemana, fueron penetradas rápidamente por la socialdemocracia. No obstante, aquí, el movimiento obrero tenía la inmensa complicación de la cuestión nacional. Los obreros y campesinos polacos y bálticos, oprimidos por la Rusia zarista, tenían que soportar un doble yugo.

El desmembramiento de Polonia, repartido entre Rusia, Austro-Hungría y Prusia, creó un amargo legado de opresión nacional, cuyos efectos iban a tener graves consecuencias para el desarrollo futuro del movimiento obrero. Los recuerdos de la derrota de 1863 y la horrorosa represión que le siguió bajo el "verdugo Muravey" mantuvo vivo entre los polacos un odio hacia Rusia.

Las autoridades rusas, especialmente sensibles a los disturbios en las provincias polacas, reprimieron despiadadamente los primeros grupos socialdemócratas polacos con arrestos, tortura y largas sentencias de trabajos forzados. Pero el movimiento, como un monstruo con cabeza de Hidra, reaccionó al corte de una cabeza brotándole inmediatamente dos nuevas. El Báltico pronto se convirtió en un foco de agitación y propaganda marxistas, sirviendo como el lugar de entrada para material y correspondencia ilegal entre el Grupo para la Emancipación del Trabajo emigrado y la clandestinidad marxista en el interior.

La Rusia zarista era, por utilizar la célebre expresión de Lenin, una auténtica prisión de las nacionalidades. La opresión nacional se intensificó en el período de reacción desenfrenada que siguió al asesinato de Alejandro II. Bajo la siniestra vigilancia de Pobedonostsev, los dos perros guardianes gemelos de la autocracia ¾ la policía y la iglesia ortodoxa¾ reprimieron todo lo que olía a disidencia ¾ desde pensadores independientes como León Tolstoi, a católicos polacos, luteranos bálticos, judíos y musulmanes-.

Matrimonios consagrados en iglesias católicas no eran reconocidos por el gobierno ruso. Bajo Nicolás II, la propiedad de la iglesia de los cristianos armenios fue confiscada por el estado. Los lugares de culto de los kalmyks y buryah: fueron clausurados. La rusificación forzada fue acompañada por lo que equivalió a la conversión obligatoria a la fe ortodoxa.

En relación al estado de las cosas en Polonia, Bernard Pares comenta: 'La Universidad de Varsovia había sido completamente rusificada y a los polacos les enseñaban su propia literatura en ruso; en 1885 el ruso fue introducido en las escuelas como el idioma de enseñanza; los servidores del ferrocarril polaco eran enviados a servir a otras partes del imperio; en 1885 a los polacos les fue prohibido comprar tierra en Lituania o Bolhynia, lugares donde estos habían constituido la mayoría de la alta burguesía". (Pares, A History of Russia, p. 465).

En el medio de este paisaje lunar de reacción sombría, el partido conocido como Proletariado ¾ el precursor prometedor del movimiento socialista moderno en Polonia" (Paul Frolich, Rosa Luxemburgo, p~ 20)¾ fue lanzado por el estudiante Ludwig Warjinski.

Paradójicamente, el zarismo fomentó el desarrollo industrial de Polonia a modo de 'escaparate" y en un intento vano de descabezar el movimiento nacionalista. Pero el propio desarrollo de la industria estaba minando el régimen y creando una fiebre de descontento en las ciudades de las tierras fronterizas occidentales de Rusia. Las condiciones y los salarios eran espantosos. No obstante, beneficios del 40-50% eran cosa normal, mientras que los del 100% no eran inusuales. La superexplotación de los trabajadores creó condiciones favorables para la extensión de la propaganda socialista.

El grupo de estudiantes socialistas de Warjinski formó círculos de obreros y sindicatos embrionarios. En 1882, los diferentes grupos se unieron para organizar Proletariado, el cual dirigió una serie de huelgas que culminaron en una huelga de masas en Varsovia, que fue reprimida violentamente por las tropas. Muchos de los líderes de Proletariado fueron condenados a largos períodos de encarcelamiento. Cuatro fueron ahorcados. El propio Waijinski no tuvo tanta suerte. Condenado a dieciséis años de trabajos forzados en el famoso Fuerte de Schlusselburgo cerca de San Petersburgo, tuvo una muerte lenta.

Después de los arrestos, Proletariado prácticamente se hizo trizas. Cuando Rosa Luxemburgo entró en el movimiento, sólo quedaban restos de él. Leo debilidad teórica fundamental, junto con la añoranza de la buena vida, la inclinación a una existencia fácil y una incapacidad orgánica por el sacrificio personal, sirve para explicar su subsiguiente desarrollo.

Struve rompió con el marxismo. En 1905 se afilió al Partido Cadete burgués y terminó sus días como un emigrado Blanco. Berdyayev terminó de apologista de misticismo religioso. Los demás sufrieron transformaciones similares. El Manifiesto de Struve de 1 898, con su dura condena de la burguesía rusa, constituye así un epitafio irónicamente apropiado sobre el fenómeno del "marxismo legal".

En el invierno de 1894-95, en un mitin en Petersburgo de representantes de grupos socialdemócratas de varias partes de Rusia, se aprobó una resolución en favor de publicaciones más populares a producirse en el extranjero. Lenin y E. 1. Sponti del Sindicato de Trabajadores de Moscú fueron elegidos responsables para negociar esta cuestión con el Grupo por la Emancipación del Trabajo de Plejánov.

En la primavera de 1895, primero Sponti y después Lenin, fueron a Suiza para establecer contacto con el Grupo. El impacto que esto causó entre los emigrados está expresado en la correspondencia de Plejánov y Axeirod:

"La llegada de L. 1. Sponti y después, en un grado mucho mayor, dc V 1. Lenin (Ulyanov) fue un gran acontecimiento en la vida del Grupo por la Emancipación del Trabajo; fueron prácticamente los primeros socialdemócratas que habían ido al extranjero Con una petición de aquellos que estaban llebando a cabo el trabajo activo de los círculos socialdemócratas para negociaciones con el Grupo". (Perepiska GV Plekhanova i PB Aksel'roda, p. 127).

Hasta ese momento, los miembros del Grupo por la Emancipación del Trabajo en el exilio se habían visto reducidos al papel de espectadores y comentaristas de las grandes luchas que estaban teniendo lugar en Rusia. También la experiencia de fracasos en el pasado con gente que venía del interior les había vuelto cautelosos. Pero los recién llegados pronto les convencieron de que ahora existían bases reales para la extensión de las ideas marxistas en Rusia. La nueva generación unió fuerzas con los veteranos exiliados. Los dos emisarios regresaron a Rusia con un compromiso por parte del Grupo de empezar la publicación de un periódico marxista: Rabotnik ("El Trabajador"). El futuro del marxismo ruso parecía asegurado. No obstante, poco después de su regreso a Rusia a principios de diciembre de 1895, la Liga de Petersburgo fue golpeada por una oleada de arrestos que eliminó a casi la mitad de la dirección, incluido el propio Lenin. En un intento valiente de hacer creer a la policía que se había equivocado al realizar los arrestos, los restantes líderes, con Mártov a la cabeza, dirigieron una proclamación mimeografiada a los trabajadores: "La Liga para la Lucha (. . .) continuara con su trabajo. La policía ha fracasado. El movimiento de los trabajadores no será aplastado por los arrestos y el exilio: las huelgas y las luchas no cesarán hasta que se haya logrado la total liberación de la clase obrera del yugo capitalista". (Istoriya KPSS, Vol, 1, p. 228.) La treta fracasó y el 5 de enero de 1896 Mártov y los otros fueron arrestados.

Los arrestos de los" veteranos" tuvieron un efecto muy grave en el desarrollo inmediato de la organización. Eliminados del escenario los cuadros más experimentados y más desarrollados políticamente, la dirección cayó en manos de gente más joven, algunos de los cuales eran completamente inexpertos. El promedio de edad de los "viejos" era de unos 24 o 25 años. El apodo de Lenin era Starik -el viejo- ¡y tenía 26 años! Los jóvenes que ocupaban ahora los puestos de dirección tenían 20 años o menos. tenían mucho entusiasmo y dedicación, pero sin instrucción política. Esta diferencia se hizo sentir pronto.

El gran éxito del movimiento agitativo ejerció una influencia poderosa sobre la juventud y la intelligentsia, que estaban apartándose de las ideas desacreditadas del narodnismo y el terrorismo. Gente nueva entró en el movimiento, pero el nivel teórico general bajó.

La batalla contra la vieja mentalidad estrecha del círculo de propaganda había sido ganada. Pero en su anhelo de extender la influencia de masas de la socialdemocracia mediante la agitación económica, un sector de los estudiantes más impresionable se inclinó a presentar el tema de una forma unilateral. Así, en 1 895-96 apareció en Petersburgo un grupo en el Instituto Tecnológico dirigido por un estudiante de medicina con mucho talento y enérgico, K. M. Takhtarcv, el cual empezó a argumentar que los socialdemócratas no tenían que verse a si mismos como ''dirigiendo'' a los trabajadores, sino sólo como "sirviéndoles" ayudándoles en las huelgas.

Los éxitos prácticos de la agitación sedujeron a estos "activistas" que buscaban una salida fácil al complejo problema de construir un partido revolucionario. Al principio, casi de forma imperceptible, se empezaron a adaptar a los prejuicios de las capas más atrasadas de la clase trabajadora con el argumento de que las ideas políticas eran "demasiado difíciles" para las masas y que, en cualquier caso, la política no era un asunto de importancia para los trabajadores interesados en sus condiciones económicas. ¡¿Cuantas veces los dirigentes de derechas de los sindicatos han utilizado estos mismos argumentos para justificar su política de colaboración? ''¡Los trabajadores no están interesados en política!", ''¡Nada de política aquí, por favor!". El hecho de que nunca ha habido, ni puede haber, semejante cosa como un sindicato "apolítico" no es de importancia para ellos. Detrás de los intentos de "mantener la política fuera" de los sindicatos está la idea de subordinarlos a los enemigos políticos del movimiento obrero. Como Lenin iba a explicar más tarde, sindicalismo "no político" es sindicalismo amarillo, un mecanismo mediante el cual la burguesía infiltra. corrompe y manipula 1as organizaciones de la clase trabajadora. La única manera de impedir que esto suceda es mediante la lucha por una política obrera dentro de los sindicatos y cuya máxima expresión es el socialismo científico, el marxismo.

El proletariado es la clase más homogénea de la sociedad. No obstante, no es totalmente homogénea. Hay diferentes capas que sacan diferentes conclusiones en diferentes momentos. Es un truco muy corriente de los reformistas tratar de jugar con las capas más atrasadas y políticamente inertes de la clase obrera contra los sectores más activos y conscientes de ésta. Sin embargo, para los marxistas, la tarea central es en primer lugar ganar a las capas más avanzadas de los trabajadores para, a través de ellos, ganar a las masas. No hay atajos. Es una cuestión de trabajar y explicar pacientemente para ganarse a la mayoría, empezando con los trabajadores avanzados.

Los comienzos del economicismo

Tal era el aumento de la influencia de los marxistas, que los dirigentes encarcelados fueron sustituidos rápidamente. Aún más, mediante la experta utilización de métodos conspiratorios, Lenin pudo mantener algún contacto con la Liga incluso desde la prisión. Pero la calidad de la dirección había sufrido un golpe grave.

La tendencia que dirigía el estudiante Takhtarev pronto ganó control sobre los "viejos", quienes, por todas partes, eran empujados a un lado.

Como ocurre frecuentemente, una diferencia política seria se expresó primero en lo que parecía un tema casualmente secundario. En febrero de 1897, a Lenin y a otros líderes se les concedió tres días en Petersburgo para poner sus asuntos en orden antes de ser enviados al exilio siberiano. Utilizaron este tiempo para tener una discusión con miembros dirigentes de la Liga, durante la cual surgió un profundo desacuerdo sobre la cuestión de un "fondo de trabajadores" organizado sobre bases no políticas. Lenin, sin negar la posibilidad de trabajar en tales áreas. apoyado por Mártov y otros, puso el énfasis principal en la necesidad de construir la Liga para la Lucha como una organización revolucionaria.

Lo que había detrás de las actitudes de los "Jóvenes" era un deseo oportunista de encontrar un ''atajo'' hacia las masas, un deseo impaciente de cosechar de donde no se había sembrado, junto con un desprecio a la teoría que apenas ocultaban. Estos eran, en líneas generales, los rasgos comunes de todas las variedades diferentes del "economicismo", un fenómeno que, más que una política o teoría elaboradas, representaba un ambiente vago entre ciertas capas particularmente de jóvenes estudiantes. que se habían unido a la socialdemocracia en la década de 1890 y que carecían de las mininas bases teóricas sólidas que habían caracterizado la anterior generación de marxistas rusos.

Para la primera generación de marxistas rusos, la agitación económica era Sólo una parte de su trabajo, que siempre vinculaba la agitación con la propaganda e intentaba sacar conclusiones mas generales. La Liga había conseguido ganar a miembros del viejo movimiento sobre la base de discusiones políticas. Por otro lado, la principal tarea en relación al movimiento huelguístico era, partiendo de los niveles de conciencia existentes, elevar el nivel de comprensión de los trabajadores y hacer que a través de su propia experiencia de lucha se diesen cuenta de la necesidad de una transformación social completa.

Los panfletos locales de agitación tenían un alcance demasiado limitado para conseguirlo. Se necesitaba un periódico marxista que reflejase no sólo la vida y las luchas del proletariado, sino también que ofreciese a los trabajadores una generalización de esa experiencia, en otras palabras. un órgano político revolucionario que sirviese para unir el movimiento huelguístico con el movimiento revolucionario contra la autocracia.

Lenin y Mártov estaban trabajando precisamente en este proyecto antes de ser detenidos. Pero los nuevos dirigentes de la Liga para la Lucha de San Petersburgo tenían otras ideas.

Se celebró una reunión bastante caldeada entre Lenin, Mártov y la nueva dirección, la cual se estaba preparando para Organizar grupos separados de obreros e intelectuales. De hecho. la nueva dirección proponía diluir el programa de la Liga. supuestamente para hacerlo más atractivo ''a los trabajadores". Diluir la organización de esa manera en un estadio tan temprano de su desarrollo hubiese sido fatal. Lenin defendió con firmeza la formación de cuadros obreros a los que se debería dar posiciones claves, pero sin reducir la Organización al nivel de los trabajadores más atrasados. ''Si hay trabajadores individuales conscientes, que merezcan confianza", planteaba, ''dejadles participar en el grupo central (de 1a Liga) y ya está". (A. K. Wildman. op. cit.. p. 99).

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de una organización de cuadros todavía en sus inicios, que intentaba dejar sentados los principios básicos tanto políticos como organizativos -mas aún, de un grupo trabajando en condiciones extremadamente peligrosas, que acababa de ser golpeado por una oleada de detenciones- ,

Para Lenin, las formas organizativas no eran axiomas matemáticos, sino parte de un proceso vivo que cambiaban y se adaptaban a las circunstancias, Por lo tanto, su posición sobre este tema no estaba determinada por principios abstractos, sino por las exigencias del momento,

En esta etapa, no sería correcto decir que la desviación "economícísta" ya existía como una corriente completamente desarrollada, Pero esta discusión reveló tendencias alarmantes y una tendencia oportunista incipiente que preocupó a los "veteranos",

 

Rabochaya Mysl'

Sus peores temores se vieron confinados con la aparición de Rabochaya Mysl' ("Pensamiento obrero"), cuyo primer número se publicó en San Petersburgo en octubre de 1887, Este expresaba las ideas de la nueva tendencia de la manera más cruda y abierta,

Por supuesto, la tendencia economicista en general, y Rabochaya Mysl' en particular, tiene muy buena prensa entre los críticos burgueses del bolchevismo, que están dispuestos a llegar a las distorsiones escandalosas con tal de apoyar a todas y cada una de las tendencias Contra Lenin, La esencia de la distorsión es más o menos la siguiente: los economicistas eran democráticos, estaban a favor de "abrir el partido" a los trabajadores, mientras que Lenin era un elitista conspirador, aferrado a mantener la dirección en manos de una pequeña camarilla de intelectuales, dominada por él mismo,

Un ejemplo Clásico de esto es el libro de A, K. Wíldman, The Making of a Worker's Re(Y)lution, que es un intento mal disimulado de utilizar la controversia economícísta Como un arma contra Lenin,

Desgraciadamente, "los hechos son tozudos", Después de una búsqueda frenética, Wildman finalmente descubrió que de hecho había un trabajador (uno solo) en el comité de redacción de Rabochaya Mysl'. Pero los lumbreras dirigentes de Raboehaya Mysl' eran todos intelectuales del grupo de Takhtarev, La mayoría de ellos acabaron siendo liberales y feroces enemigos del socialismo, lo que probablemente explica el tratamiento favorable que reciben en los libros de historia burgueses. Pero mira por dónde que en la página 130 de su libro, Wildman se ve obligado a admitir que "a pesar de su control sobre la dirección, los seguidores de Raboehaya Mysl' no consiguieron ganar a representantes obreros a la Soyuz Bar 'by (Liga para la Lucha), en contradicción flagrante con sus compromisos teóricos."

Los teóricos intelectuales de Rabochaya Mysl', que en palabras ponían al obrero en un pedestal, en la práctica demostraron su desprecio por los trabajadores rebajando el nivel en las páginas de su periódico, que no era más que un boletín de huelga presuntuoso. En su deseo de ser "populares" y producir un ''periódico de masas'', los economicistas iban a la cola de la clase obrera. Esto se demostró durante una huelga en la gran fábrica Maxwell and Paul en diciembre de 1898, Los huelguistas, enfrentados a las tácticas brutales de la policía, decidieran defenderse, Los socialdemócratas locales saludaron estos Acontecimientos y enviaron un articulo entusiasta a los editores de Rabochaya Mysl' en el exterior, Los editores emigrados añadieron una declaración criticando a los trabajadores por haberse expuesto a la represión. Cuando el grupo de San Petersburgo recibió ese ejemplar, estaban tan encolerizados que se negaron a distribuir el periódico durante varios meses.

El intento de complacer o las "masas" rebajando el nivel tampoco tuvo mucho éxito. Incluso un admirador tan ferviente de Rabochaya Mysl' como A. K. Wíldman tiene que admitir que ''Después de unas pocas columnas, la retahíla inacabable de 'estafas' y ' timos' por parte de los empresarios, y broncas y amenazas por parte de los representantes de la empresa, intercalada por expresiones fanfarronas de indignación, se volvía aburrida", (A. K. \Víldman, op. ('it., p. 132). Un trabajador puede que compre un periódico de ese tipo una o dos veces, pero después, al darse cuenta de que es una simple repetición de lo que yo conoce, de que no se hace ningún intento de elevar su nivel de comprensión o de enseñarle nada nuevo, inevitablemente se aburrirá y dejará de leerlo,

Aunque Rabochaya Mysl' intentaba evitar la política como el diablo el agua sagrada, sin embargo tenía una línea política bien definida -una línea reformista y antirrevolucionaria-: "El desarrollo de la legislación de fabrica," declaraba, "de seguros obreros, la participación de los trabajadores en los beneficios, el desarrollo de los sindicatos transformara gradualmente 1a saciedad capitalista en una sociedad socialista (. ,

''No es la agudización de la pobreza del proletariado, no la agudización del conflicto entre capital y trabajo, no la agudización de las contradicciones internas de la producción capitalista lo que llevará al socialismo, Si no mas bien el crecimiento y el desarrollo de 1a fuerza e influencia del proletariado." (A. K. Wildman, Op.e it., p. 141).

En realidad, los ideólogos de Rabochaya Mysl' eran estudiantes e intelectuales a través de los cuales los 1iberales burgueses presionaban para contener al movimiento obrero. Su admiración abierta por Bernstein no era una casualidad, Representaban una variante específica rusa del fenómeno internacional del revisionismo, que, o su vez, era uno expresión de los intereses de los "progresistas" de clase media de Occidente que se habían acercado al movimiento obrero cuando estaba ya claro que éste se había establecido definitivamente como un agente social poderoso y, por lo tanto, uno fuente potencial de empleos, prestigio e ingresos. De hecho, desde los primeros días de la socialdemocracia alemana, Engels había advertido continuamente contra la influencia perniciosa de los ''Katheder Sozialisten'' universitarios, gente como Dühring que se dignaban graciosamente a ofrecer sus servicios al movimiento obrero con vistas a empujarlo por el camino de la colaboración de clases reformista.

Sin embargo, este paralelismo sólo es válido dentro de ciertos limites. El contexto social en el que surgió el economicismo era muy diferente de aquel en el que el revisionismo alemán nació y prosperó. De la misma manera que la burguesía rusa representaba un crecimiento débil y anémico en comparación con los poderosos capitalismos alemán, británico y francés, los bernsteinianos rusos eran en gran medida los parientes pobres del oportunismo internacional. No tenían ideas propias, más que los prejuicios, caprichos y modas cambiantes del intelectual. Todo su bagaje intelectual estaba tomado de los alemanes e ingleses.

El reformismo tiene una base material. El capitalismo en Gran Bretaña, Alemania y Francia todavía tenía un papel progresista que jugar en el desarrollo de las fuerzas productivas. El periodo de auge que precedió a la 1 Guerra Mundial, la mejora de un sector de las masas y la consiguiente suavización de las relaciones entre las clases era la premisa social y económica para el auge del revisionismo bernsteiniano. Pero las semillas que prosperaron en el terreno del progreso económico de Occidente fueron prácticamente estériles en el terreno duro y rocalloso de Rusia. Aquí no existía una amplia aristocracia obrera, sino una masa de proletarios empobrecidos, esclavizados en la industria a gran escala. Sólo hubo un área donde las ideas del economicismo encontraron la materia prima necesaria para conseguir un eco entre la clase trabajadora.

El movimiento socialdemócrata. como hemos visto, tuvo un avance espectacular entre los obreros y artesanos judíos de las fronteras occidentales del imperio Ruso. Sin embargo, la dirección de la recién establecida organización de los trabajadores judíos, el Bund, se identificaba plenamente con el punto de vista reformista de los economicístas.

La falta de un centro dirigente fuerte tuvo el efecto de agravar las tendencias hacia el particularismo local, lo que tuvo un efecto especialmente dañino en las relaciones entre los socialistas no rusos y sus correligionarios rusos. La dirección del Bund empezó a desarrollar un punto de vista nacionalista estrecho que, de no habérsele puesto bajo control, hubiera tenido consecuencias extremadamente peligrosas para los propios trabajadores judíos como minoría oprimida. En 1902, Osip Piatnitsky recuerda que: 'los trabajadores judíos se habían organizado antes y el trabajo entre ellos era más fácil que entre los lituanos, polacos y rusos. El centro director de los obreros judíos no realizaba ningún trabajo entre no judíos, y no quería trabajar entre ellos". (O. Piatnitsky, Memoirs of a Bolshevik, p. 25).

Al mismo tiempo, la existencia de divisiones nacionales había llevado a la escisión de, incluso, las organizaciones más básicas de la clase obrera. En Rusia Occidental no había ni un solo sindicato que aceptase como miembros a obreros de todas las nacionalidades. Los propios partidos, divididos en líneas nacionales, mantenían sus propios sindicatos los socialdemócratas lituanos, los socialdemócratas polacos, el PPS y, por supuesto, el Bund. Todos jugaron un papel extremadamente negativo a la hora de perpetuar divisiones que dañaban seriamente la causa de los trabajadores en general, y de los obreros judíos en particular. Estos, instintivamente, estaban a favor de la unidad, pero sus dirigentes insistían en mantenerles separados. Píatnítsky menciona una reunión de un comité del Bund a la que él asistió y "en la que se discutió el hecho que, debido a su falta de conciencia de clase, los obreros rusos estaban dificultando la lucha económica de los obreros judíos, ya que, cuando estos se pusieron en huelga, los rusos ocuparon su lugar. Su decisión sobre esta cuestión tenia la sabiduría de Salomón: había que instigar a algunos obreros rusos a que hiciesen agitación entre sus propios compañeros". (Píatnitsky, op. cit., p. 26).

Las tradiciones gremiales estrechas y el carácter artesanal y a pequeña escala de la mayor parte de la industria en este sector fueron las bases sociales sobre las que se desarrolló la organización socialdemócrata judía, el Bund. Los joyeros, zapateros remendones, sastres, grabadores, tipógrafos y curtidores de Vilno demostraron ser más proclives' a las ideas del "economicismo" que los obreros textiles y del metal de Petersburgo'.

Pero incluso en este caso, la auténtica causa del fenómeno reside en la confusión ideológica y el "seguidismo" de la dirección. Víadimir Akimov, un economicista extremo, en su libro sobre la historia de los primeros días de la socialdemocracia rusa, se ve obligado a admitir que los obreros socialdemócratas de Vilno se quejaban de que el partido "no era lo bastante político":

"Eran los propios trabajadores" escribe, "los que exigieron la introducción de un elemento 'político' en la agitación socialdemócrata. Fueron ellos los que estaban decididos a denunciar los fallos del sistema político, sacar a luz la falta de derechos del pueblo, formular los intereses de los trabajadores como ciudadanos. Pero la organización revolucionaria, que esperaba guiar (!!)el movimiento obrero hacia las ideas socialdemócratas, tenía miedo de no ser entendida por las masas (!), de perder su influencia si planteaba sus propias reivindicaciones de derechos 'políticos' como derechos del proletariado. ¿ Estaba ya la clase obrera suficientemente educada políticamente para apreciar ,para reconocer sus propios intereses? Los dirigentes no estaban seguros de eso y vacilaron a 1a hora de actuar". (V. Akimov, On the Dilemnias of Russian Marxism,1895-19()3, p. 215).

Estas pocas líneas reflejan mejor que cualquier otra cosa la actitud de desprecio de los economicistas hacia los mismos trabajadores en cuyo nombre pretendían hablar. La idea de fondo es una completa falta de confianza en la capacidad de los trabajadores normales para entender la necesidad de la lucha política. Sin embargo, los trabajadores se enfrentan a la necesidad de cambio social y político en todas las etapas de la lucha. Partiendo de la lucha económica contra empresarios individuales, inevitablemente llega un momento en que los trabajadores sacan la conclusión de la necesidad de llevar a cabo una transformación completa de 1a sociedad. Y mucho antes de eso, como toda la historia del movimiento obrero demuestra desde la época de los cartistas en adelante, el proletariado comprende la necesidad de luchar por cada reivindicación parcial política y democrática que sirva para fortalecer su posición, desarrollar su organización de clase y crear las condiciones más favorables para una lucha exitosa contra sus opresores.

 

El desprecio de los economicistas por la teoría

No existe una barrera infranqueable entre la lucha económica por mejores condiciones y salarios y la lucha política para transformar la sociedad. La historia de los sindicatos británicos demuestra lo estrechamente vinculadas que están las dos. Desde sus inicios los sindicatos se vieron obligados a luchar contra leyes reaccionarías, a conquistar derechos democráticos contra la oposición de la clase dominante. El hecho de que los sindicatos crearan el Partido Laborista y que éste, en 1918. bajo la influencia directa de la Revolución Rusa, inscribiera en su bandera la nacionalización de los medios de producción, reafirma la idea planteada por Marx de que toda lucha económica, en esencia, es una lucha política.

En el famoso panfleto de Kremer, Sobre agitación, se explica bastante claramente la relación entre agitación económica y lucha política cuando declara que: "Independientemente de lo amplio que sea el movimiento de los trabajadores, su éxito no estará asegurado hasta que la clase obrera se levante sólidamente sobre la base de la lucha política", y que "la consecución del poder político es la prueba principal del proletariado combatiente (...) Así, la tarea del socialdemócrata consiste en la agitación constante entre los obreros de los fábricas sobre la base de las pequeñas necesidades y reivindicaciones existentes. La lucha provocada por esta agitación entrenará a los obreros en la defensa de sus intereses aumentará su coraje, les dará confianza en sus propias fuerzas y una comprensión de la necesidad de la unión y, en ultima instancia, les enfrentara con cuestiones mas serias que exigen uno solución.. Lo clase obrera, preparada de esta manera manera para una lucha más seria, se dirigirá a la solución de sus problemas más acuciantes''.(Dan, The Origins of Bolshecism, p. 216).

Sin embargo, los economicistas hacían una interpretación totalmente unilateral de esto. Convertían la agitación económica y el mero "activismo" en una panacea. En la práctica se relegaba la teoría revolucionaria a un papel secundario poco importante. De esta manera, se convertía una idea correcta en su contrario, dando lugar a la teoría antimarxísta "de las etapas", que mas tarde iba a tener un resultado tan desastroso en manos de los mencheviques y estalinistas.

"Las reivindicaciones políticas", escribió el economicista Krichevsky. que por su propio carácter son comunes a toda Rusia, deben de corresponderse inicialmente a la experiencia extraída de la lucha por un estrato dado de obreros. Sólo sobre la base de esta experiencia es posible y necesario pasar a la agitación política". (Ibídem, p. 218).

Estas líneas expresan muy claramente el carácter oportunista del economícismo , que surge del deseo de encontrar un "atajo" hacia las masas diluyendo el programa del marxismo y abandonando las reivindicaciones "difíciles" con el argumento de que "las masas no están preparadas". En el fondo, este fenómeno era análogo a la política de los ''pequeños hechos" de los narodniki liberales. Encajaba perfectamente con el oportunismo cobarde de los "marxistas legales", que realmente representaban el ala izquierda del 1iberalismo burgués.

En las ideas del economicismo estaba implícito el miedo a enfrentarse a las autoridades zaristas, evitando las reivindicaciones políticas e intentando presentar la actividad de los socialdemócratas como un ''asunto privado" entre trabajadores y empresarios en el terreno laboral, dejando la cuestión del Estado para otros.

En realidad, el significado de todos los argumentos de los economicistas era que los socialdemócratas tenían que adaptarse pasivamente a los límites estrechos de la legalidad o semi-ilegalidad que les ofrecía el estado zarista.

limitándose a reivindicaciones económicas, esperaban evitar la cólera de las autoridades. En este sentido, el economicismo era un fiel reflejo de la posición adoptada por el marxismo legal. Era equivalente a abandonar la lucha revolucionaria y darle la dirección del movimiento a los liberales.

Sin embargo, este esquema se derrumbó al enfrentarse a los hechos. Si los economicistas estaban dispuestos a adoptar la política de "manos fuera" en la lucha democrática revolucionaria contra el zarismo, el Estado zarista no estaba de ninguna manera dispuesto a quedarse al margen de la lucha entre obreros y empresarios. Una tras otra, las huelgas eran reprimidas por la policía y los cosacos. Los sectores más activos y conscientes de los trabajadores eran sometidos a sucesivas oleadas de arrestos.

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