RUPTURA PERSONAL

(Cartas a Nin)

 

20 septiembre 1932

[Hace algunas semanas le escribí pidiéndole que me dijese las cuestiones precisas que Vd. había planteado en las cartas suyas que yo no recibí. A esta última carta, no he recibido respuesta. Fue expedida certificada, de la misma forma que la presente es enviada certificada.]

 

14 noviembre 1932

[De diferentes lados, he recibido la información según la que camaradas españoles ‑y, ante todo, Vd. personalmente‑ apreciaban la situación española en el sentido de que la revolución había terminado. No es necesario que le diga lo grave que es esta cuestión para la determinación de los principios políticos. Me parece absolutamente necesario clarificar totalmente esta cuestión. Sería preferible que el nuevo C.C.1 precise su opinión sobre ello mediante una resolución especial: esto permitiría acabar de una vez con las falsas interpretaciones.2 Por lo demás, quizá` vuestro C.C. se haya pronunciado ya sobre este tema: en este caso, ¡tanto mejor!]

 


Notas

1 Alusión al comité central elegido en marzo en la 2ª conferencia de la oposición de izquierda española de la que Nin se había convertido en el secretario general. Habría podido imaginarse que la retirada de Lacroix, cuya carta del 17 de enero de 1932 constituía una verdadera declaración de guerra fraccional, habría creado mejores condiciones en las relaciones entre Trotsky y sus camaradas españoles. Pero la presencia en esta conferencia de un delegado de la Gauche Communiste de Francia, disidente, la decisión de la Oposición española llamarse igualmente «Izquierda comunista», los incidentes entre una parte de los delegados y los representantes del S.I. ‑decisiones en las que Lacroix había desempeñado un papel no despreciable‑ alteraban desde el comienzo las relaciones entre Trotsky y el nuevo C.C

2 n iba a responder muy secamente el 25 de noviembre de 1932: «Ni la oposición como tal, ni yo personalmente, hemos dicho nunca que la revolución española había terminado. Es una monstruosidad inconcebible. Estimamos, superflua la publicación sobre este asunto de una resolución del C.C., pues nadie aquí nos ha acusado de haber sostenido un punto de vista que está fundamentalmente opuesto a nuestra posición política». Estas cartas ‑la de Trotsky del 14 de noviembre de 1932, la de Nin del 25 de noviembre de 1932‑ ponen fin al intercambio de correspondencia directa entre los dos militantes. Más o menos al mismo tiempo estalla en la sección española «el asunto Lacroix».

 

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